Granceras y depredadores del medio ambiente continúan operando en el cauce del río Nizao, denunció este jueves una amplia delegación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que visitó una de las áreas perjudicadas por la extracción descontrolada de arena y otros materiales.
El PLD comparte sus preocupaciones con las recientes declaraciones del obispo de la Diócesis de Baní, Ocoa y San Cristóbal, Faustino Burgos Brisman, así como las del director de la Junta Distrital de Las Barias, Jesús Marte, sobre los daños ecológicos ocasionados al río Nizao.
Con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente, una comisión del PLD, liderada por su secretario general Johnny Pujols y su secretario de Medio Ambiente, Alfonso Ureña, se dirigió la mañana de este jueves a la zona de recreo del río Nizao, situada al norte de este recurso hídrico, conocida como La Neverita.
Los miembros de la comisión, al llegar a ese sitio, leyeron un manifiesto que nuevamente expone el daño irreversible que las granceras y los numerosos camiones de volteo que ingresan diariamente al lecho del río están causando, ante “la mirada de las autoridades encargadas de detener este daño ambiental, sin que estas hagan nada”.
En su denuncia, argumentan que el río Nizao representa una fuente de vida, “pero también es un testigo mudo de los abusos y el abandono que han sufrido nuestros recursos naturales”.
Este es el quinto aniversario del Día Mundial del Medio Ambiente durante esta administración, señalando que lo más evidente son las constantes extracciones ilegales de arena y otros materiales, a plena luz del día.
Además, mencionaron que los cauces han sido alterados por maquinaria pesada, dejando solo lo que solía ser un río reducido a zanjas y comunidades afectadas por la escasez del recurso más crucial, que es el agua.
Frente a los ojos de todas las comunidades, las granceras y los depredadores ambientales continúan operando como si las leyes no existieran, aseguran.
Ante esta situación, el manifiesto ambiental del PLD se cuestiona, “¿dónde está el Estado? ”.
No comprenden, afirman, cómo el río Nizao, con una cuenca de más de mil kilómetros cuadrados esencial para el suministro de agua potable a más de 1. 7 millones de dominicanos, incluyendo el 40 % del Gran Santo Domingo, sea explotado de esta manera mientras el gobierno permanece indiferente.
Síndico de Las Barias
Jesús Marte, director de la Junta Distrital de Las Barias, comunidad ubicada junto al río Nizao, destacó recientemente en medios locales de televisión de Baní las características de las aguas de este río, indicando que sus aguas riegan alrededor de 14,000 hectáreas agrícolas en Peravia y San Cristóbal.
Almacena también más de 340 millones de metros cúbicos de agua en sus embalses, lo que le permite crear, a través de este extenso complejo hidroeléctrico, alrededor de 202 megavatios de energía renovable.
No obstante, Marte señaló que el desgaste continuo de su fondo y márgenes pone en riesgo la existencia de este río y advierte que “también nuestra comunidad podría desaparecer, la cual ya ha perdido en años recientes cerca de 2 mil tareas de tierras cultivables.
Al coincidir con las afirmaciones del síndico de Las Barias sobre el uso de las aguas del río Nizao y los daños que sufre, el PLD manifiesta que, sin embargo, “este significativo afluente está en peligro, ya que su caudal ha sido alterado y su entorno, deteriorado”, de manera constante.
Aseguran que ante este problema, las autoridades prefieren ignorar la situación mientras los saqueadores lo explotan, “incluso hay recientes denuncias de extracción en la cuenca alta, en Rancho Arriba, San José de Ocoa”.
Burgos Brisman
Respecto a este mismo delito ambiental, el obispo de la Diócesis Baní, Ocoa y San Cristóbal, Faustino Burgos Brisman, criticó las extracciones diarias de materiales gravosos y arenosos que llevan a cabo las empresas del sector construcción en este río.
Ante estas prácticas perjudiciales que afectan de manera agresiva el lecho de este río, Burgos Brisman expresa su preocupación por lo que considera un verdadero atentado que pone en peligro la supervivencia de este acuífero que abastece miles de tareas en las tierras agrícolas de esta región del sur.
Criticó “que el Ministerio de Medio Ambiente permanezca ciego ante la extracción de agregados en la cuenca del río Nizao”.
Expresa su tristeza al tener que viajar a la capital y observar camiones salir de la cuenca de este río “mientras gotean agua debido a las cargas de arena que transportan”, recién extraídas de su fondo.
Con información de | listíndiario.com
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